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Es tarde y después de las nueve y treinta el mundo gira mas rápido, que aun que lo rasgues con las uñas no puede ser tuyo. Nada se detiene a esperar a que limpies tus lagrimas y te levantes por completo. Pero entonces aparece una voz, un grito, una persona. Que te hace sentir que llorar sola no esta mejor que llorar acompañada. Llega la media noche y después de varios tragos profundos, abrimos las heridas para gritar a los amores imposibles. 
Y las conversaciones no tienen limite si alguien te comprende. Puede ser la confesión que jamas le has echo a alguien, sin embargo sabes que tu nombre en sus labios esta seguro. 
Y la cajetilla se termina pero no los motivos para estar ahí. 
La azotea sigue siendo el lugar secreto para dos personas y las bebidas te acompañan para agarrar valor, hablar de patanes y corazones rotos nunca combino mejor. 
Con una mano amiga, con un corazón latiendo al mismo ritmo que el tuyo todo esta en su lugar. 
Con un abrazo y un "te quiero mucho amiga" comprendes que el universo es exactamente como debe ser.